Sedienta de tí

Sedienta de tí

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    MGA BUMASA 47
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    Mga Boto 3
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    Mga Parte 1
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WpMetadataNoticeHuling na-publish Fri, Aug 20, 2021
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Fiction
Paranormal
Se encontraban a comienzos de siglo; 1920 un año un tanto peculiar. Según Agata no había nada mas lujurioso que tomarse unas vacaciones a solas en un Hotel, o eso pensaba ella. Si no fuera porqué el Hotel se encontraba en medio de la nada, rodeado de arboles... y mas arboles. Si ni fuera porque el Hotel estaba mas deteriorado que un hombre después de la guerra. Si no fuera porque la cama crujía como una nuez y el agua salía marron, ranzia del grifo. Si no fuera por la mujer maleducada del último piso. Si no fuera porque esta misma buscaba chuparle la sangre, se podrían considerar entonces unas vacaciones perfectas. Spoiler; no fue así.
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Magugustuhan mo rin ang

  • Mil Cielos
  • Atada
  • El placer prohibido del Ceo (Saga 1)
  • delicado; reflejos © [LIBRO 1# Saga DELICADO]
  • Cuando el deseo no ve color
  • The Hotel
  • Soy Capaz (Historia Corta) [AlboLópez] | TERMINADA |
  • Hechizado [A #1] ✔

Había escuchado que la sangre llama, pero, ¿Qué hay del corazón? Ella era una mujer que invocaba casi a gritos, que imponía a pesar de su carácter maternal y dócil con sus subordinados, con la mayoría de personas que la rodeaban en realidad. Su piel blanca, su cabello rojo, largo y abundante cayendo en coleta o trenza por su espalda, susurraba que lo tocasen, que lo conociesen. Toda ella lo hacía. Incitaba a caer viciada en su profundidad, aunque de forma serena. Y yo, que ahora me daba cuenta que me distinguía tan poco, que había explorado tan poco de mí por estar tratando de huir de un pasado manchado, del que me recriminaba cada que podía; me dejé caer irremediablemente en su red. Por más que intentase lo contrario sucumbí a ese magnetismo que tejía sin darse por enterada a mí alrededor. Me fue imposible buscar una salida, un lugar para esconderme cuando sus hermosos ojos que le hacían honor a su nombre -sobre todo en días de verano- me enviaban a volar alto, me dejaban ver, desde la tierra el más hermoso cielo. Quizá su magia era que no poseía uno, más bien, poseía mil: divinos, fugaces, coléricos, vivaces. Yo llegué a querer conocerlos todos y por qué no, perderme en cada uno de ellos.

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