Me enamoré de su luz, porque nunca temió a mi oscuridad.
Él era todo lo que yo no: brillo, calidez, valentía. Yo, en cambio, vivía entre sombras, preso de una oscuridad que consumía todo a mi paso. Creí que nadie podría aceptar mi naturaleza hasta que apareció él, desafiándome con una sonrisa, amando cada grieta que había en mi alma.
Pero, ¿qué pasa cuando la luz decide abrazar a la oscuridad en lugar de huir de ella? ¿Podré protegerlo de mi propio caos, o será él quien termine salvándome de mí mismo?
-¿No me tienes miedo? - Pregunto el de ojos oscuros brillosos, que aunque estuviera entre las sombras podía verlo con claridad esos ojos completamente oscuros.
- No.
- Podría hacerte daño...
- ¿Me hará daño, señor?.- Pregunto con timidez
- Nunca - Contesto.
- Entonces porque te tendría que tener miedo - dijo e hizo sacarle una sonrisa que se veía desde la oscuridad, esos colmillos sobresalian y eran tan brillosos, solo lo veía desde las sombras, esos ojos oscuros viéndolo.
En la oscuridad estaras asalvo