Valentina salió apuradisima de su departamento. Piso diez, para su mala suerte. No contaba con tiempo, y Alex le había mensajeado que llevaba abajo desde más de 20 minutos. Y no podía fallarle, era su prometido...la persona a la que amaba, con la que se casaría en tan solo 7 días. Corrió hasta el ascensor del edificio. Y apretó con desesperación el botón de mando. Una, dos, tres veces. Hasta que por fin las puertas del ascensor se abrieron al unísono. - ¿Qué piso? - preguntó el moreno. Traía el torso desnudo, una taza de café en la mano izquierda, y aquellos ojos negros, que apenas se podían ver por lo somnoliento que estaba. - U...uno - tartamudeó ella. Se cubrió rápido los ojos. - ¿Por qué no te pones algo Esa mañana cada uno siguió con su camino. Esa mañana quien sabe y luego podría cambiar las cosas. Para bien...para mal. Lo único que importaba era que desde ese momento quedaban tan solo 7 días, para que las cosas cambiarán.
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