

















Un concurso musical. Una serie de canciones de Taylor Swift. Y una oportunidad que podría cambiarlo todo. Ok, lo admito: tengo un sueño. Uno medio loco, medio imposible... pero tan real como mi ansiedad social. Quería ir al Eras Tour, pero -sorpresa- no conseguí entradas. Sold out en segundos. Ni una triste fila virtual me dejó esperanza. Así que ahora quiero algo mejor. No ir al Eras Tour. Estar en el Eras Tour. Como telonero. Lo sé, suena ridículo. Pero no tan ridículo como yo cada vez que me imagino cantando frente a cientos de personas. Pero de la nada -como si el universo hubiera sentido lástima- aparece este concurso. Una oportunidad real. Si la gano, tal vez ese sueño deje de ser tan absurdo. Y como si no fuera suficiente presión, Lara-mi vecina, mi crush de toda la vida y la persona que me desconcentra con solo respirar- termina siendo mi compañera de ensayos. Lo que empieza como competencia se convierte en algo más complicado: algo que me acelera el corazón incluso más que el escenario. ¿Voy a lograr brillar en el escenario? ¿O voy a terminar haciendo el ridículo y rompiéndome el corazón en el proceso? Spoiler: probablemente todo eso a la vez. Pero al menos va a sonar con buena música de fondo.
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