Atahualpa. En sus últimos minutos, no rogo por su vida, pero si suplico por la de sus seres queridos. Despidiéndose de su cielo azul y verde interminable; alegre de comenzar a formar parte de la Pachamama y mandando un mensaje fuerte y claro a su pueblo; cuídense, únanse, sigan vivos, porque solo la vida se impone a la muerte. Esa misma noche muchos de sus seguidores se suicidaron esperando alcanzar a su rey en el infinito.
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