Lo llamaremos Alex, a falta de un nombre propio. Porque en su cabeza no hay nada más que frío, miedo y confusión. A través de una solitaria carretera, con apenas algo de conciencia y con el mero ímpetu de avanzar, se adentra a los límites de Zacapria, un pueblo en ruinas, con habitantes insospechados (no todos ellos, humanos) que le ofrecerá, como carta de presentación, miedo, desolación y, para su sorpresa, mucho de aquel pasado que él mismo, no recuerda.
Bienvenidos a Zacapria.
Ayla es una joven de 18 años que va a la universidad, todo está bien. Pero tiene un vecino que se mudó hace dos años atrás y actúa muy extraño. Y ella va a descubrir la verdad de él,cueste lo que cueste.