-Hola, ¿cómo estás?
~¿Quién eres?
-El amor de tu vida,
~Ammm...
-No te creas soy Arquimides
~Ah! Claro
~¿El de la clase de fisiología, no?
-Ese mismo
~Oh, pues mucho gusto
-El gusto es mío
Antonella y Arquímedes. Quién diría que se volverían mortales sin valor de hablar.
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