Lee Heeseung era un chico tranquilo que estudiaba medicina en la prestigiosa universidad privada de Seoul, su vida era una rutina que no le aburría y se basaba en ayudar a los demás, mientras se esforzaba para cumplir su sueño de ser médico. Era un soñador de grandes cosas como tener una buena y larga vida o hasta casarse con el amor de su vida.
Pero lo que nunca se espero paso, su gran vida da un giro de 180 grados una noche donde por querer satisfacer a sus amigos, llega a un bar concurrido de mala muerte siendo de las zonas más peligrosas de Seoul, donde las cosas se salen de control, acabando en un problema donde no podría salir vivo él solo.
Esa noche conoce al el mismísimo Park Sunghoon, un hombre fuerte, poderoso, frío, millonario y lo más importante, despiadado y sin empatía. Solitario como la noche, su mirada cargada de indiferencia como si no tuviera alma, ese hombre vestido de negro profundo como un vacío, donde solo sus armas eran sus acompañantes.
Lee Heeseung aprende que la preciada noche con la luz de la luna, tiene un doble filo al ser tan hermosa y atrayente, pero a la vez tan peligrosa como aquel pelinegro desconocido.
Park Sunghoon por primera vez en toda su vida experimenta algo nuevo que nunca imaginaba, donde su juicio es nublado por nuevas dudas y trabajo extra, gracias a que siempre huyó de quien era su destino.
AU HeeHoon (ENHYPEN)
Heeseung no había conocido a un vampiro más hermoso que Sunghoon en toda su vida.
Ese doncel tan pálido, aun más que un vampiro común, parecía brillar intensamente bajo la luz de la luna con ese cuerpo fino y curvilíneo, piel suave y de rasgos muy hermosos con la actitud más bella que su mismo físico.
Desde la primera vez que lo conocío, Heeseung se prometio a sí mismo que jamás vería a nadie con la misma intensidad que veía a Sunghoon. Y así fue...
Al casarse, todo vampiro sabía del profundo amor que el Rey Heeseung le tenía a su consorte y los prontos hijos que le otorgó. Lamentablemente, esa felicidad nunca era duradera.
A travez de los siglos, cada vida de Sunghoon terminaba en agonía repitiéndose constantemente en la mente de Heeseung. Una muerte más trágica y tortuosa que la otra sin darle permiso a una tregua para el tan lastimado corazón del rey, era como pagar un karma eterno con el amor de su vida.
Una noche de caza lo vuelve a ver bajo la misma luz de luna, su piel parcialmente pálida, brillaba con pequeñas manchas rojas y marrones que brotaban de heridas en su débil cuerpo abandonado en el claro del bosque. La tragedia parecía repetirse una vez más hasta que, al tomarlo en brazos, noto la leve respiración en su pecho en un intento de seguir viviendo.
Aun había una esperanza y, esta vez, se aseguraría de no repetir el mismo final.
Créditos:
Idea: _anotherwriter_
Redacción: Sylvette St Clair
Portada: chaeyo.casso.0