Olivia seguía saliendo en las tardes a caminar al campo de girasoles, ese seguía siendo su lugar favorito, amaba sentir que el viento la abrazaba, y el atardecer le daba un beso, su mamá solía decir que los girasoles eran los más fuertes, por qué donde los pusieran, ahi florecían, aguantaban grandes ventiscas, y lluvias también y cuando llegaba el sol esa era su recompensa, Olivia quería ser un girasol, fuerte y radiante dispuesta aguantar cualquier tempestad con una sonrisa en su rostro para cuando llegará el sol.
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