-Oh, Channie que rico está este helado. - Estaba intentando, les juro que hacía el mejor intento de darle una buena mamada al helado de Coco, estaba chupando de la manera más obscena posible para que este hombre por fin se dé cuenta de mi desesperación. -
-Lixie, ¿te gusta mucho el helado? ¿Quieres que te invite del mío? Oh, cariño mira como estás, déjame te limpio esa carita. - En ese momento, solté el cono manchando en el transcurso su chaqueta, él solo río. Ese sonido se estaba volviendo peligroso para mí corazón. Pero a este paso nunca iba a follar con él, lo increíble es que ya no me estaba importando mucho.-
Esta tan metido en mis pensamientos hasta que noté que un Chan sin chaqueta y con una camisa negra sin mangas se interpuso en mi visión, bueno. Más bien esos brazos bien trabajados que seguramente tendría una fuerza bestial y las venas marcadas por toda la piel. - Maldita sea, me retracto si necesito sexo. - murmuró solo para él.
Donde Cristopher Bang de 25 años, es el chico más puro de la ciudad de Seoul pero, ¡diablos que tiene un cuerpo jodidamente caliente! Y Félix, un pequeño de 18 años increíblemente hormonal que goza de su libertad sexual. Sin embargo, ya está harto de los hombres que piensan con la cabeza del pene. Fáciles de tener en su cama, ni siquiera tendría que pedirlo dos veces cuando ya lo tendrían empotrado en cualquier superficie follandolo como animales. ¿Qué pasará cuando un demonio con apariencia de niño bueno se encuentre con su sueño más húmedo hecho persona, pero este sea más virgen que un ángel?
-Es que Félix, si te quiero hacer el amor pero primero déjame enseñarte a amar.
-MALDITA SEA BANG, FOLLAME.