Mi dulce Obsecion

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WpMetadataNoticeÚltima publicación sáb, jun 18, 2022
Una noche de copas en una de los bares de Inglaterra La vio, su melena color negro y sus ojos celestes que se asemejaban al cielo. Quedaron grabados en su mente, la sonrisa perfecta y su mirada lasciva puso el cuerpo entero de Adrián Friedrich a vibrar y algo dentro de él. Se encendió. La familia de aquel chico tenia un lema por ser de alto mando, Somos reyes y jamás seremos esclavos, Nadie toca lo nuestro o de lo contrario la sangre correrá. El ahora tenía un nuevo propósito. Que ella fuese su reina y que él mundo entero se arrodillara ante ellos.
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Aciago

A veces, la vida duele más de lo que las palabras pueden explicar. Ella lo sabía bien. Cada mañana era una lucha contra sus propios pensamientos, una guerra silenciosa en la que siempre salía herida. La ansiedad la estrangulaba desde dentro, y el mundo a su alrededor parecía indiferente. Nadie imaginaba que detrás de su mirada vacía se escondía un infierno: el monstruo que vivía bajo el mismo techo, le había robado la inocencia y la calma. Una tarde, todo colapsó. En medio de un ataque de pánico en los pasillos del instituto, cayó al suelo temblando, incapaz de respirar. Un chico de mirada intensa y silenciosa, que no dijo nada pero se arrodilló a su lado y le sostuvo la mano. Había algo en él... una oscuridad parecida a la suya. Lo que no sabía era que aquel desconocido no era cualquier chico Cargaba con sus propios demonios, cicatrices invisibles que lo hacían diferente a todos los demás. Y sin saber por qué, decidió que quería ayudarla. Porque a veces, las almas rotas se reconocen entre sí.

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