En estos días accidentada, donde sentí que toqué fondo, donde pensé que me sentía fatal, donde mi cuerpo me obligó a descansar.
Aprendí, que nadie vendrá a salvarme, que me tengo a mí misma, que nadie más que yo se preocupará por mí.
Que claro que hay personas que me quieren, que me apoyan, que les preocupa mi bienestar, pero solo uno mismo puede ayudarse a recuperar la fuerza.
También me di cuenta, con quién cuento, y con quién no.
Quién me quiere en cualquier circunstancia, y quién sólo cuando le conviene.
En estos días "difíciles ", me di cuenta, "que no hay mal, que por bien no venga", todo tiene una razón de ser...
Y que tal vez no era lo que yo quería que pasara, pero sí lo que necesitaba.
Dicen que la humanidad está destinada a cometer los mismos errores una y otra vez. A simple apariencia uno podría pensar que nada tienen que ver las cosas que ocurrieron siglos atrás, con todo aquello que ocurre hoy día.
Pero he podido descubrir que lo sucedido en el pasado, puede volver a ocurrir tanto en el presente como en el futuro. No sabría decir si fue por culpa de, o gracias al anillo que un día me encontré.
Aun hoy pienso que todo lo que he llegado a vivir desde que encontré aquel anillo, es algo más que increíble. Hay cosas que no podría creerme, si no fuera por que las viví en mis propias carnes.
No sé si alguien será capaz de creer algo de lo que cuente, pero a veces la realidad es difícil de creer. Por primera vez voy a daros a conocer la historia de mi anillo y la de mis amigos, prácticamente los únicos testigos de lo que sucedió.