Un frío intenso.
La poca luz que alcanzaba su mirada.
Y el ligero sonido de metales estrellando entre sí.
Extraño.
Quería cubrir su vista de la luz que invadía su espacio, todo su cuerpo palpitaba de dolor conforme despertaba.
-¿Te gustó tu nuevo hogar?
Intentó hablar, pero sus labios no producían ningún sonido. Sintió un entumecimiento, era una sensación tan extraña que provocó que se moviera con fuerza. A pesar de no estar consciente en su totalidad, pudo apreciar que algo estaba mal, su cabeza daba vueltas y el dolor en su cuerpo no cesaba.
-Cortarte la lengua es un punto a favor.
¿Qué?
Intentó con todas sus fuerzas moverse, pero era un acto imposible.
-Ahg, uhg.
-¿Qué se siente perder las extremidades?
¡No, no!
El dolor en su cuerpo fue más latente. El olor metálico llegó a sus fosas nasales al recuperar algo de razón, la tela que cubría su vista fue despojada y observó con terror su cuerpo.
Una rosa dorada fue tirada en su rostro, esa rosa hizo palpitar su corazón con fuerza.
En medio de su conmoción, sintió que el piso vibraba con fuerza. El ligero olor a humo y un aire caliente invadía su alrededor. Sin embargo, a pesar del calor, lo único que sentía era un frío abrazador.
-Fuiste un hermoso sacrificio.
Voy a morir.
Podía sentir con claridad la sangre rodeando su cuerpo, el olor desagradable y el dolor.
Al final, aquella voz hizo eco en la oscuridad del lugar.
-Todo es por ti.
Asher pensaba que tenía una vida perfecta. Era el mejor en su equipo de hockey, tenía las mejores notas en la universidad y un grupo de amigos que parecían serle fiel.
Pero cuando conoce a Skye, la hermana de uno de sus mejores amigos cree que la chica está loca. Tiene una actitud tan dura que es difícil de romper y suele irritarlo todo el tiempo desde que se ha mudado a vivir con su hermano y él.
Y cuando los chicos del equipo le proponen que no conseguiría conquistar a alguien como Skye, lo ve como un reto que está dispuesto a jugar, una apuesta para conquistar el corazón de alguien como Skye es suficiente para que Asher acepte, pues es demasiado competitivo y no está dispuesto a perder su puesto en el equipo de hockey y pasarse el resto del año en la banca como le han apostado.
Sin embargo, a medida que conoce a Skye, Asher se da cuenta que la chica es todo lo contrario a lo que le ha tratado de demostrar, conquistarla no parece tan complicado como pensaba y el corazón de ella no parece ser el único en juego.