POCO CONVENCIONALES
Los métodos convencionales para contar una historia jamás empiezan revelando que se tiene un amigo con derechos del que nadie puede enterarse. Elea lo sabe, es más, piensa en ello a diario. Huir y esconderse de sus propios sentimientos mientras comparte un programa de radio con sus amigos y con él... es más catastrófico de lo que esperaba.
La voz de Elea está agotada de achicarse, de desaparecer, de decir lo que otros esperan que diga... y Elías comienza a decodificar las líneas ocultas. Como si la comunicación transmutara en conexión y, más que una ciencia, se convirtiera en una pasión. Sus sonrisas congenian, sus micrófonos se encienden y la magia continúa creciendo entre guiones, grabaciones y tomas. Aunque él sea más que un escurridizo secreto, sus encuentros jamás irán más allá de una cama. Esta es una verdad que ha comenzado a incomodar el frágil pecho de Elea. ¿Su excusa para no intentarlo? Proteger sus sueños y, sobre todo, su corazón de pollo.
¿Existe alguna mínima posibilidad de que dos caminos se crucen o de que dos cables de diferentes tensiones conecten sin explotar? ¿Qué etiquetas le pones a alguien con quien lo sientes todo mientras la nada los define? ¿Cómo encuentras la forma de darle espacio a un sueño y, paralelamente, a un amor casi imposible?
Elea, cansada de buscar una respuesta... comienza a grabar un Podcast. Lo que no sabía, ciertamente, es que se convertiría en la competencia de sus amigos, en la sombra de Elías y en la creadora de su propio fin...