𝑆𝑡𝑟𝑎𝑛𝑔𝑒𝑙𝑦 𝐻𝑎𝑝𝑝𝑦 |❣︎| 𝐒𝐡𝐢𝐧 𝐒𝐨𝐮𝐤𝐨𝐤𝐮 |❣︎| ©
Akutagawa Ryūnosuke tiene tres reglas de oro: no interactúa con seres humanos por voluntad propia, no sonríe ni aunque le pongan una pistola en la cabeza, y definitivamente NO permite que NADIE lo vea llorar en la enfermería.
Nakajima Atsushi acaba de romper las tres antes del primer recreo. Felicidades, Jinko.
--¡DEJA DE LLAMARME JINKO!
--Cuando dejes de usar calzoncillos de gatitos.
--¡TÚ QUÉ SABRÁS!
O, en otra ocasión:
--Akutagawa, se te cayó esto. -Atsushi sostiene una foto del pelinegro acariciando un gato callejero con cara de absoluta devoción.
--...Eso es Photoshop.
--Tu cara está más roja que el cabello de Chuuya-san.
--Te voy a lanzar por otra ventana.
--YA ME LANZASTE UNA VEZ. Y SOBREVIVÍ.
--Un error que pienso corregir.
Entre amenazas de muerte que en realidad son declaraciones de amor encubiertas, regalos anónimos que todos saben de quién son (menos el interesado, porque es un idiota), y una alergia a las flores que no le impide seguir comprándolas como un masoquista emocional, estos dos dedican más energía a evitar sus sentimientos que a estudiar para los exámenes.
Porque si hay algo más difícil que sobrevivir a la preparatoria, es admitir que ese chico pálido, borde y alérgico a las flores te hace sentir...
Extrañamente feliz.