LA LIMERENCIA DE RICHARD

LA LIMERENCIA DE RICHARD

  • WpView
    LECTURAS 194
  • WpVote
    Votos 25
  • WpPart
    Partes 6
WpMetadataReadContinúa
WpMetadataNoticeÚltima publicación jue, nov 18, 2021
Richard: No Ayo la manera de calmarme, necesito verla, que estará haciendo... será que en este momento piensa en mi no puedo más iré a buscarla para calmarme, no me importa si ya está dormida solo viéndola me puedo sentir bien ________________________________________________________________________ Mila: ya no aguanto más necesito calma... el fue diagnosticado con limerencia no como sicópata, como pudo haber sido capaz de matar a mi padre, devo protejer a mi familia... Ella le ase el nudo a la soga y la amarra en el techo, pone música a bajo volumen coloca un banco para subirse y se sube de inmediato abre el nudo coloca en posición el cuello en la soga y brinca de el banco botandolo... Su cabeza palpita, sus hojos se ponen colorados y siente un enorme olor a sangre, mientras ve como todo se desvanece...
Todos los derechos reservados
#78
limerencia
WpChevronRight
Únete a la comunidad narrativa más grandeObtén recomendaciones personalizadas de historias, guarda tus favoritas en tu biblioteca, y comenta y vota para hacer crecer tu comunidad.
Illustration

Quizás también te guste

  • El Peso De Mi Obsesión
  • Tu Mirada En Mí
  • Perversas Obsesiones.
  • Flores en tu pelo
  • Estandar
  • Las luces de la ciudad (En proceso)

Desesperada, me escondo en uno de los cuartos de la casa. Trato de poner el seguro, pero mis manos tiemblan tanto que no puedo. Como una bestia, Carlos irrumpe en la habitación, pateando la puerta. Sus ojos, normalmente cálidos y azules, están cegados por la rabia. No puedo reconocerlo. -¿Pensaste que podías escapar? -pregunta mientras sus pasos resuenan en la habitación. Se acerca más a mí, y yo retrocedo. -Basta, cálmate, ¿sí? No soy Ana. Él me toma de la mejilla bruscamente, poniendo mucha fuerza. -Me lastimas -digo gimiendo de dolor, haciendo muecas mientras mis manos pequeñas tratan de zafar su agarre, pero no puedo. -¿Y vos creés que a mí no me duele? Ver cómo le prestás atención a alguien más. -Basta -miro alrededor, buscando desesperadamente una salida, sin querer cruzar mis ojos con los suyos. Tengo miedo. -Te amo... -sus ojos me miran con deseo y locura que me asusta. Su agarre se vuelve más fuerte, su respiración más pesada. -Carlos, por favor, calmate -intento razonar, mis palabras temblorosas. -No voy a perderte. - Susurra amenazante.

Más detalles
WpActionLinkPautas de Contenido