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Para el chico de mis sueños

Para el chico de mis sueños

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WpMetadataNoticeLast published Thu, Feb 3, 2022
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Fiction
Romance
Que pasaria si, estás enamorada de una persona, y esa persona, lo está de ti. Nunca habías sentido una conexión tan fuerte con alguien. Ustedes son el uno para el otro. Solo que, existe un detalle que impide que él y tú estén juntos. Que él no existe, o si pero solo en tu imaginación, más específicamente, en tus sueños. El aparece todas las noches. Ya que solo ahí puedes tenerlo.
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Prólogo La primera vez que LingLing vio a Orm, la encontró irritante. Era su primer año en la universidad, y todo le parecía demasiado ruidoso, demasiado caótico. Se sentó en una mesa apartada de la cafetería, disfrutando de su soledad, hasta que una risa estridente rompió su tranquilidad. Levantó la mirada y ahí estaba ella. Orm, con su uniforme de voleibol y su sonrisa despreocupada, rodeada de amigos que parecían iluminarse con su presencia. Se movía con una confianza que contrastaba con la naturaleza reservada de LingLing. Y, sin embargo, cuando sus miradas se cruzaron por primera vez, algo cambió. Orm sonrió, traviesa, y LingLing, para su sorpresa, sostuvo su mirada más de lo necesario. No se hicieron amigas de inmediato. LingLing la evitó, fingió que la risa de Orm no la desconcentraba en la biblioteca, que no notaba cómo su presencia llenaba los espacios. Pero Orm insistió. Le hablaba en los pasillos, la molestaba con bromas, la miraba con una intensidad que la hacía sentir descubierta. Hasta que, un día, LingLing ya no quiso evitarla más. Los años pasaron entre risas, discusiones, celos disfrazados de indiferencia y una cercanía que ninguna se atrevía a nombrar. Cuando aceptaron lo inevitable, cuando sus manos se encontraron sin miedo, el amor tomó su curso. Pero nada era tan sencillo. Ahora, en su último año, Orm debía viajar dos semanas por una competencia de voleibol. Ambas sabían que volverían a verse pronto, pero la despedida se sintió más difícil de lo esperado. Ling no quería ir al aeropuerto. No le gustaban las despedidas. Pero ahí estaba, viendo a Orm avanzar hacia la puerta de embarque. Orm no volteó. No porque no quisiera, sino porque sabía que, si lo hacía, le costaría irse. Ling se quedó mirando hasta que su silueta desapareció. Era solo un par de semanas. Nada más que eso. Entonces, ¿por qué sentía este vacío en el pecho?

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