No quería volver a ese lado oscuro que se oculta tras mi mente, ese sitio que me hace perder el control de mi misma, que me hace asustadiza. Pero no puedo evitarlo, no puedo controlar ese espacio oscuro y frío en el que se ha convertido mi cabeza, y odio el sentimiento de impotencia, lo odio profundamente. Pero he descubierto algo nuevo, el odio, ese visceral que me controla me da fuerzas para seguir adelante, me da confianza en que encontraré las respuestas que necesito, y sobre todo, de vez en cuando, me aporta una valentía que me permite pensar que acabaré con todo esto yo misma.