-El mundo solía ser un lugar agradable, no perfecto, pero estable, Podías ir por un helado, pasear en el parque, salir a perder el tiempo, ver una película en el cine, comprar ropa, jugar videojuegos, tomar fotos cuando quisieras, comer en restaurantes, y muchas cosas más. ¿Qué si tenías que tener cuidado? Pues sí, había peligro, pero no se comparaba con lo de hoy...
-¿Tú viviste en ese mundo, Jack?- preguntó Kim, con los ojos brillantes, llenos de esperanza y sorpresa mientras veía atenta a su hermano, sin poder creer lo que este le había dicho hace unos segundos.
-Pues sí, yo viví en esos tiempos- soltó un suspiro y su mirada se perdió en el suelo, recordando su infancia en ese entonces- Mejor vamos a dormir Kim, mañana será un día pesado.
-Sí, Jack- dijo y se acurrucó en el regazo de este- Buenas noches, Jack, gracias por esa linda historia.
-No fue nada, pequeña- comentó él y le besó la frente- Descansa.
Y así, Kim cerró los ojos y comenzó a soñar con el mundo que su hermano le había contado. Ese mundo distante que tal vez nunca vería en la realidad...
Inspirada en Héctor Méndez, chico de la uni que conocí en 2024.
Tal vez las segundas oportunidades son así por algo, porque quizá en ella puedes aprender muchas cosas que quizá no conocías.
Porque Layter Karls llegó como el huracán de mi corazón, aquel que pasó en algunos meses, pero que marcó algo importante en mi historia.