De las tardes de baile, de verte sentada en el banco de la calle, de los encuentros y los ratos en los que moría y aún a veces sigo muriendo de vergüenza.
Amenazada, en público, por su violento vecino, era para morirse de miedo, en cualquier momento podía entrar por su balcón y vengarse, pero cuando descubra que su forma de venganza es enseñarle los más grandes placeres de esta vida, fo/lándola esta el agotamiento, querrá que la amenace mas seguido.