
- Mírame - su tono era tenaz. Su mano izquierda apretaba con fuerza mi mandíbula mientras que sostenía un cuchillo con la otra. - Esta vez estas sola, nadie te salvará. Y era cierto. ¿Nunca han estado en ese punto, en el cual creen que son unos completos dementes? en los que nadie parece creer lo que dices, las personas parecen sombras tras de ti. - Eres hermosa, a veces me pregunto si ¿Serás real o serás producto de esta psicosis que me hace perder la cordura? - No lo sé, preguntáselo a el...Tous Droits Réservés