•Ustedes no son las criaturas perfectas que algunos presumen ser; ustedes están completamente caídos; llenos de corrupción y suciedad. ¡Oh! Por favor no escuchen el canto de la sirena de quienes les hablan de su dignidad moral o elevada capacidad. No pienses, oh hombre moral, que tú serás capaz de comparecer ante Dios solo con tu moralidad, pues no eres otra cosa que un cadáver embalsamado en legalidad, un esqueleto vestido elegantemente, pero finalmente putrefacto a los ojos de Dios.
Solo podemos encontrar vida ante la ley en la persona de Cristo.
--Charles Haddon Spurgeon | El libre albedrío: un esclavo.
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