Esta no es una historia de amor, ni despecho, tampoco de valor. Vale, ni si quiera es una historia.
Son sólo fragmentos. Sí. Fragmentos. En las cuales una persona, común y corriente pasa a diario, eso quiere decir que está sin poderes, sin almas, sin fantasmas, sin cosas rosas, sin ninguna cosa que las escritores crean en los libros, que bueno son geniales, sirven para despejar nuestra mente de la realidad. Pero esto NO ES UNA HISTORIA COMO LAS DEMÁS. Son secretos, que tú y yo compartiremos en toda nuestra vida. Y tu guardarás mi secreto. Confió en ti.
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