Bella Swan pensó que su historia con los inmortales había terminado cuando Edward Cullen la dejó. Pero el destino tenía otros planes. En la profundidad de su dolor, alguien más la vio. Alguien que no debería estar allí. Que no debería existir en el mundo de los vivos... y, sin embargo, lo hace. Lilith no es un vampiro. No es humana. Es algo más. Un ser envuelto en sombras, con un poder que hace temblar a los que se creen inmortales. Una presencia que se sintió atraída por Bella como la noche lo hace con las estrellas. Crepúsculo y sus personajes originales son propiedad de Stephenie Meyer. Esta historia es una obra de ficción creada por un fan sin fines de lucro ni intención de infringir derechos de autor.
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