QUIERO ESTAR CONTIGO (L.S.)
Louis era un omega acostumbrado al silencio.
Durante años, su mundo se había reducido a las mismas cuatro paredes: la cama junto a la ventana, el escritorio lleno de libros y la puerta que casi nunca se abría. Desde ahí, miraba el exterior como quien observa otro universo, uno que parecía existir muy lejos de él. La vida pasaba al otro lado del vidrio mientras Louis permanecía encerrado, protegido... o quizá simplemente apartado de todo.
Creció así, aislado del ruido de las calles, de las risas de otras personas, de la libertad de caminar sin miedo. Lo poco que sabía del mundo lo había aprendido en libros o escuchándolo a través de la puerta entreabierta. Para él, lo desconocido era tan grande como intimidante.
Pero el equilibrio frágil de su hogar terminó por romperse.
Los problemas llegaron de golpe, como una tormenta imposible de ignorar. Discusiones, tensión, secretos que ya no podían esconderse. De pronto, aquel cuarto que siempre había sido su refugio comenzó a sentirse más como una prisión que como un lugar seguro.
Y fue entonces cuando apareció alguien inesperado.
Su profesor.
Carismático, paciente y con una bondad que parecía genuina, él fue la primera persona que miró a Louis como si fuera más que un chico frágil que debía permanecer oculto. No lo trató como alguien roto, sino como alguien que simplemente nunca había tenido la oportunidad de vivir.
Cuando la situación en casa se volvió insostenible, ese profesor extendió una mano. No como un salvador perfecto, sino como alguien dispuesto a ayudarlo a dar el primer paso fuera de la habitación que había sido su mundo durante tanto tiempo.
Tal vez, pensó Louis con el corazón latiendo con fuerza, esa era su oportunidad.
Una oportunidad para abrir la puerta.
Para respirar aire nuevo.
Para descubrir el mundo que siempre había existido... justo al otro lado de su ventana.
📌en edición