Una familia controversial, un divorcio mediático y un reencuentro inesperado.
Tal vez solo fuera otro episodio más en el que la familia Min volvía a colocarse en el centro de la atención mundial. Si la situación se manejaba con la precisión adecuada, incluso el escándalo podría transformarse en ganancias, elevando sin pudor las cifras de sus tarjetas de crédito.
Park Jimin lo sabía. Sabía cómo jugar ese juego, cómo convertir el caos en estrategia y la opinión pública en un aliado... o al menos, eso era lo que todos esperaban de él.