Nosotros conocimos a nuestra madre antes de nacer. La vimos caminar entre girasoles demasiado altos, con las manos sucias y el corazón haciendo ruido como una puerta mal cerrada. Sabíamos su nombre: Edesia. Lo repetíamos bajo la tierra, donde crecen las cosas que nadie quiere mirar. Dicen que nos trajo al mundo para salvarlo. Dicen que fuimos bendición. Nosotros recordamos otra cosa: la habitación blanca, el olor a hierro, las voces de hombres rezando mal. Recordamos cómo nos separaron de su pecho y cómo su llanto quedó pegado a nuestras costillas como una segunda piel. Desde entonces la esperamos en el jardín. Aquí los girasoles crecen hacia abajo y los niños no tienen edad. Algunos olvidaron su rostro; otros lo dibujan en el barro El jardín de la nueva estirpe es una historia sobre la maternidad impuesta, la manipulación de la fe y las cicatrices que nunca aprenden a callar.
More details