A veces, cuando conocemos a alguien creemos que ese sentimiento primerizo quedara clavado dentro de un bucle infinito.
No siempre esto es cierto, a veces basta un santiamén para que todo se desvanezca.
Quizás era bueno pensar que nuestro destino era estar juntos, que reencontrarnos solo era una señal de poder empezar de nuevo, pero siempre... Habrá algo que lo arruine todo.