La Luna y el Sol, dos astros opuestos que permanecieron juntos pese a que debían mantener la distancia desde la revelación de sus esencias, esta cercanía tuvo una razón, su amor, uno que los mantenía unidos y supero todas las posibles barreras que el mismo universo había fijado. Los planes por alejarlos no duraron mucho, porque su destino se encontraba en el mismo lugar, quizá estaban separados por una gran distancia y su actual forma no servía de mucha ayuda, sin embargo los astros que los acompañaban fueron un constante apoyo y luego de millones de años todos dieron con una solución, sus propias energías o esencias, cómo era posible que jamás se les hubiera ocurrido, la energía no tenía límites de espacio ni tiempo, estaba libre de cadenas y ataduras; así que un plan secreto tuvo forma en aquella galaxia y poco a poco fue puesto en marcha.
Ajenos a todo, los humanos que habitaban a Tierra se adaptaban a su medio de vida y a los retos que se presentaban, quizá no siempre tomaban las mejores decisiones y su convivencia no era del todo equitativa; sin embargo, cuando aquellos astros envíen una parte de su esencia al mundo humano ¿Cambiará algo dentro de este?, ¿llegará por fin un equilibrio entre los géneros, dando paso a una sociedad balanceada? o tal vez el caos reinaría en cada corazón humano.
Puedes olvidar muchas cosas en la vida, pero jamás olvidarás lo más importante, de dónde vienes, a qué familia perteneces, dónde está tu sangre y cuál es tu linaje.
Muchos pactos se han firmado incluso antes que nacieras, se han tomado decisiones en tu nombre y tu destino ha sido escrito por manos ajenas a las tuyas, en nombre claro, de lo más importante, en nombre de la DINASTÍA.
Tu deber no era otro que seguir la línea pactada, seguir el camino que habían escrito por ti. Así eras un buen príncipe, serías un buen esposo y con el tiempo serías un buen monarca. Pero ¿habrá acaso algo más importante que eso?
Tal vez no lo sabías hasta la primera vez que viste sus ojos, esa triste y melancólica mirada. Aunque sabes que no es lo correcto, que podrías echar todo a perder. ¿Cuánto más podrás resistirte a su olor?