En aquella agonía te abracé con tanto amor y gratitud a mi ser abuela, en un débil susurro pronunciaste "nunca me olvides" tú corazón daba sus últimos latidos y el mío latía fuerte como el de un bebé en sus primeros días, a punto de enfrentarse a un mundo desconocido.
Hasta el último latido, nuestro corazón permaneció unido en un Boulevard de emociones...
En esa madrugada de una estación veraniega, tú mirada de despedida, esos ojos cristalizados, con un beso en la frente y un último te amo, como bala sin salida, atravesó cada tejido de mi alma y en un viaje sin retorno, nuestras memorias se fundían para siempre en el sueño eterno de tatuarte en mi existencia.
Ella es Rita, poco antes de morir, me dijo: Deberías escribir mi historia.
Copyright ©️ Fiorella del Rosario Rodríguez Quintal.
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