Jennie Kim era la Emperatriz perfecta en todos los sentidos: inteligente, valiente y sociable. Era amable con sus súbditos y devota de su marido. Se conformaba con vivir el resto de sus días como la sabia emperatriz del Imperio de Oriente... Pero un día, su esposo trajo a una amante y le exigió el divorcio.
-Acepto este divorcio... y solicito autorización para volver a casarme.
En un giro inesperado, Jennie se vuelve a casar y conserva su título y su sueño de ser Emperatriz.
Pero ¿Cómo se desarrollaron los hechos?
■Jenlisa
■Lisa G!p