Solo eran dos chicos compartiendo sentimientos similares, pero desconocidos a la vez.
Uno desconocía lo que era amar, y el otro desconocía lo que era amar a un chico.
Era frustrante y molesto no poder manejarlo ni poder entenderlo. Siempre estuvo eso ahí, desde el comienzo; pero era como una simple chispa que comenzaba a crecer y a crecer, dándole vida y luz a ese lugar lúgubre.
Solo eran Alan y Eban comenzando a amar.
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