No sé quien es él.
Tampoco sé su nombre.
Solo sé que en el momento en que nuestra vidas se cruzaron, todo cambió.
Llevándose con él la promesa que juré nunca romper.
Éramos almas gemelas, pero recordé que las almas gemelas no siempre están destinadas a estar juntas, ahora él está brillando allá y yo, yo estoy aquí, sé que en algún momento volveremos a encontrarnos y cumpliremos todo lo que un día soñamos.