La bipolaridad jamás me sentó bien hasta que me encontré rota, acabada, desbastada huyendo del pasado que me perseguía, del presente que vivo y el futuro lleno de sorpresas inesperadas, con una carrera de medicina encima y mi dañino pasado sin resolver, obligándome a convertirme en una de día y otra de noche, la venganza se hizo mi amiga, mi forma de vivir, en busca de justicia para saciar mi odio, mi resentimiento. Han escuchado decir por ahí que la venganza es un plato que se sirve frío, bueno no sé qué tan fría fue esta venganza...
All Rights Reserved