Eryk detuvo el mundo. Sin querer. La lluvia se quedó congelada. El viento se apagó. La gente... inmóvil. Solo él podía moverse. Después llegó la niebla. Y cuando se fue... ya no estaba en su vida. Ahora lo están buscando. Porque lo que le está pasando no es un accidente. Es una fractura. Y si Eryk no descubre qué es -y por qué el tiempo lo eligió-, el mundo no va a romperse: va a reescribirse sin pedirle permiso. Una historia de conversador77.
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