Algunas están cargadas de odio. De rencor. Otras atraviesan murallas... y son capaces de derribar cualquier careta. Pero también existen aquellas que te cautivan. Que se quedan contigo más de lo que deberían. Que despiertan curiosidad... y una necesidad difícil de explicar. A mí me pasó algo así. Comenzó sin razón aparente. Sin lógica. Sin siquiera darme cuenta. Su mirada se fue instalando en mi mente... hasta convertirse en algo imposible de ignorar. Sin conocerla realmente. Sin mediar palabras. Se volvió parte de mis pensamientos. De todos ellos. No puedo decir que desde el primer momento supe que sería distinta. Porque no fue así. Ella llegó a mi vida de la forma más inesperada... y sin saberlo, lo cambió todo. Ahora solo me queda una pregunta. ¿Seré capaz de olvidarla... cuando todo en mí insiste en recordarla? Porque a veces, una sola mirada... puede destruirlo todo.
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