La vida de Erlik Shyne ha sido caótica desde su primer minuto en el mundo.
Lleva viviendo 19 años en la ciudad de Bostón, junto con sus padres, nada ha sido fácil para ellos, mantenerse alejado de la sociedad los descarta ser la típica familia estadounidense que asiste los domingos a misa.
Es más, ni siquiera sé si son familia.
Erlik aún no sabe de lo que es capaz, piensa que es una persona normal, sin metas, tratando de sobrevivir como la mayoría de la gente común y ante un padre estricto que lo humilla, pisotea, que lo ve como un estorbo o como diría él "Un hijo bastardo"