"Entre bromas, caminatas y silencios, descubrí que el primer amor no llega con flores ni promesas, sino con risas compartidas y manos que se rozan sin querer."
El destino los separó por un tiempo, pero al regresar al colegio todo cambió. Ya no compartían curso, pero compartían algo más valioso: las caminatas de ida y vuelta, las conversaciones interminables, los silencios que decían más que las palabras. Entre risas y discusiones, empezaron a descubrir que lo que tenían era distinto.
Todos los derechos reservados