Todo eso que nos venden en las comedias románticas del amor verdadero, que triunfa siempre sin importar nada, dos personas perfectas se unen y tienen la relación perfecta, viven en la casa perfecta, tienen la boda perfecta, los hijos perfectos... TODO ESO ES MENTIRA. El amor verdadero no une a dos seres perfectos, une a dos desastres, dos tontos que sienten la necesidad de complementarse, y no todo es perfecto, de hecho, podría afirmar que nada lo es, el amor verdadero se trata de superar obstáculos, de saltar juntos todos los muros, de esas miradas lujuriosas cada vez que se ponen en contacto los ojos de Alex y Lilith, de ese calor que recorre su cuerpo cuando sus respiraciones se juntan, pero tambien de esos muchisimos baches que tuvieron que esquivar, y que en muchos de ellos tropezaron, de ese desafío que tuvo que enfrentar Alex...
Ella tenía una vida casi perfecta, con sueños a cumplir y cuando todo parecía que se estaba encaminado para bien...por acontecimientos muy desafortunados no solo perdió a quien sería su esposo sino también a algunos de sus seres más queridos. Su razón de ser dejaría su rumbo de llevar una vida conforme a sus enseñanzas espirituales para revelarse tan solo por un corto tiempo e incursionar en todo aquello que se había prometido nunca a hacer, la tristeza, rabia y necedad habían logrado romper su fidelidad e integridad hacia su Dios; y es en ese preciso acto de locura... en donde en la tierra de Siracusa las vidas de Alessia y Constantino convergen arrastrándolos a vivir una pasión desesperadamente incontrolable, pero como era de prever algunas relaciones se cortan abruptamente...y ellos...no fueron excluidos de semejante condición, acaso el amor que supieron tener y gozar podrá lograr reencontrarlos para vivir una vida juntos conforme al mandato y propósito de Dios...
Advertencia:
La historia tiene relatos de contenido y lenguaje adulto porque así lo requieren algunos personajes.