Quitar un caparazón...

Quitar un caparazón...

  • WpView
    LECTURAS 172
  • WpVote
    Votos 11
  • WpPart
    Partes 7
WpMetadataReadContenido adultoContinúa
WpMetadataNoticeÚltima publicación mié, jun 25, 2025
Dime porque mi propio peso, hace que esto sea tan difícil, tan diferente, tan triste...nunca he querido herir a los que amo. Al contrario, mi manera de demostrarles todo de mí, es estar para ellos. No hay mejor forma que eso para mostrarles...eso creía. Solo apoyarlos, no entendía a qué punto es tan importante dejarse ver con las personas. Que te conozcan bien, que no solo tú los veas y toques sus sentimientos, tiene que ser recíproco. También es un acto de amor dejarse ayudar para mejorar, para ti y para ellos. Es de humildes dejarse ayudar de vez en cuando, el orgullo no tiene nada que ver. Cuando él me ayuda, cuando estuvo para mí, cuando tenía miedo de saber la verdad. El tocó mi alma...y entendí todo, solo él sabe cómo lo hizo. Pero fue gracias a eso que pude quitar el gran peso de encima. Quitar un caparazón...
Todos los derechos reservados
Únete a la comunidad narrativa más grandeObtén recomendaciones personalizadas de historias, guarda tus favoritas en tu biblioteca, y comenta y vota para hacer crecer tu comunidad.
Illustration

Quizás también te guste

  • El lujo de amar
  • Pero tú, no lo oíste de mí
  • Rayito de luz en una oscuridad tan vacía
  • DESTINADOS (Completa)
  • Querido y Dulce Amor Incompleto
  • La noche que te fuiste
  • Un ángel en Ottawa
  • LA CHICA DE MIS SUEÑOS...
  • Si las estrellas fueran eternas: prometo no dejarte ir #2

Anoche pensé en él. Recordé las palabras que me dedicó alguna vez "Tú eres todo lo que necesito para estar bien" "Eres mi familia" "Nunca te dejaré". Recordé las caricias, incluso su mirada. Me acuerdo a la perfección cómo nos conocimos: en aquel triste y frío orfanato donde lo ayudé a reinventarse. Entonces llegaron las lágrimas a mi cuerpo, pero sólo porque pensé en las risas, los juegos y esos bellos atardeceres de nuestros paseos sin rumbo. Quizá no lo teníamos todo, pasábamos por muchas necesidades. La comida, los abrigos y el dinero escaseaban, pero teníamos amor por demás. Lo único que nos reconfortaba era que nos teníamos el uno al otro sin importar qué y siempre sería así. O eso creí. No puedo dejar de martirizarme con la cuestión: ¿cómo es que no noté las señales antes? Supongo que sus promesas nunca fueron sinceras.

Más detalles
WpActionLinkPautas de Contenido