¿Qué haces cuando tienes tu vida planeada y el destino te cruza con el amor y el caos?
Todo lo prohibido es deseado.
Will Grant es un hombre atormentado, un criminal de guerra y un traficante que lucha con demonios que lo obligan a dejar la luz atrás.
Stella Carter es una chica con sueños, con una vida perfectamente planificada y que no tiene idea lo que está por suceder.
En las calles de la ciudad más famosa del mundo, hay un peligro latente, le pertenece a un hombre que cree que es dueño de todo y de todos lo que están en ella. Will y Stella conocerán el amor, pero el caos que los rodea hará de sus sentimientos un error.
Pasión, entrega y dolor se convertirán en redención. ¿El amor lo puede todo?
Lorena Fuentes vuelve con una nueva historia de romance oscuro, donde la violencia y el pecado serán parte de un amor que será hermoso, pero caótico.
Los recuerdos son el precio que pagamos por amar, cuando hacemos daño.
42 Kapitel Abgeschlossene Geschichte Erwachseneninhalt
42 Kapitel
Abgeschlossene Geschichte
Erwachseneninhalt
Dedicatoria
Si fuiste como yo, que te devoraste cada página de Pecados placenteros con el corazón
acelerado y el alma ardiendo...
Para ti, que sigues esperando el próximo libro con las emociones
en carne viva...
Este enemies to lovers no te va a calmar la ansiedad,
pero te va a encender las ganas.
Y sí, lo vas a amar.
Gracias por atreverte a cruzar la línea entre el deseo y la
destrucción.
Bienvenid@ al caos.
SINOPSIS
Megan y Max no solo compiten... se desean, se odian, se
destruyen.
Ella es pura estrategia, talento y orgullo. Él, arrogancia, poder y
obsesión.
Dos personalidades fuertes, opuestas, como fuego contra acero.
Ninguno arrastra traumas ni excusas. Solo ambición, carácter y la
necesidad maldita de ganar... incluso si eso implica perderse el
uno al otro.
Entre planos, tensión y sexo sucio, construyen más que
estructuras: levantan guerras, placer y caos.
Bienvenidos a una historia donde los enemigos se entienden
mejor cuando se están desnudos... y donde amar y aniquilar van
de la mano.
Porque cuando ninguno se rinde, lo único que arde... es todo