A un año de la derrota de Alan Sylvasta, Anima-City continúa bajo un estilo de vida tranquilo, con un poco más de aceptación de la población general.
Repentinamente, un día de la nada, la humanidad se ve amenazada por sus pecados...
Jugar a ser dios les traerá consecuencias con las que no podrán lidiar, el final de la sociedad y del mundo está cerca, no habrá más lugar al que correr o esconderse, todo lo que una vez se erigió con grandeza, caera por el peso de los muertos y los vivos...
Nadie esperaba que un simple humano amante de los autos, las peleas y el baloncesto terminara en medio de un mundo donde lo sobrenatural gobierna las sombras.
Pero él no vino a correr... vino a desafiar.
Esta vez, el monstruo no tiene colmillos, ni piel helada.
Esta vez, el verdadero peligro se ve como un humano