Destrozada

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WpMetadataNoticeÚltima publicación mié, may 8, 2024
Introducción: Me encontraba en un túnel oscuro y desolado. Era bastante relajante, al menos lo fue hace unas horas cuando comencé a caminar. Hasta ahora siempre me ha gustado la oscuridad al igual que el silencio. ¿Por qué era diferente ahora? La ansiedad invadió mi mente. Intenté calmarme pero ya era demasiado tarde, el miedo bloqueó todo pensamiento racional dentro de mí. Comencé a correr. No sabía por qué huí o de qué estaba escapando, pero sentía que tenía que hacerlo. De repente, el suelo empezó a desintegrarse detrás de mí. Unas manos hechas de algo que parecía tinta salieron del suelo, tomaron mis piernas tratando de llevarme al abismo. Me aferré al piso restante con todas mis fuerzas. Sin embargo, como para reírse de mis esfuerzos, el piso desapareció por completo, yo cayendo. |Pum| Miré el techo blanco con mariposas púrpuras sobresalientes. El sudor frío en mi espalda hizo que la caída al duro piso de baldosas doliera más. |suspire| Estaba en mi cuarto. Fue una pesadilla.
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El espejo del baño siempre había sido mi confidente silencioso. Me devolvía una imagen familiar, la de una joven con una melena castaña brillante y unos ojos enmarcados por pestañas largas y oscuras. Era mi reflejo, mi ancla en un mundo a veces caótico. Pero últimamente, ese reflejo comenzaba a desdibujarse, a mostrar pequeñas imperfecciones que antes no estaban allí. Unos pocos cabellos de más en el lavamanos después de peinarme. Una ligereza extraña al mover la cabeza. Luego vinieron las noches en vela, la sensación punzante en los ojos al despertar, la acusación injusta lanzada en medio de la confusión de una fiesta. Pequeños incidentes aislados, como motas de polvo flotando en el aire, aparentemente insignificantes por sí solos. Pero ahora, al mirar hacia atrás, una sombra comienza a extenderse sobre esos recuerdos, tiñéndolos de un significado siniestro. Como si esas motas de polvo fueran en realidad esporas de un hongo oscuro, creciendo silenciosamente, alimentándose de mi bienestar, de mi confianza, de mi propia imagen reflejada en el espejo. No entendía lo que estaba pasando. Sentía que algo cambiaba, que una parte de mí se desvanecía lentamente, como un color desteñido por el sol. Buscaba respuestas en mi rutina diaria, en mis hábitos, en las personas que me rodeaban. Nunca se me ocurrió mirar más cerca, justo al lado, en la sonrisa amable y los ojos aparentemente preocupados de la persona que siempre estaba ahí. Porque a veces, el veneno más letal se disuelve en la dulzura de la amistad, y la mano que acaricia es la misma que, en secreto, deshoja la flor de tu belleza, pétalo a pétalo, hasta dejar solo un tallo frágil y vulnerable. Este es el relato de cómo mi reflejo se fragmentó, no por un golpe repentino, sino por la erosión constante de una envidia silenciosa, tejida en el tapiz de una amistad que creía inquebrantable. Y al final, solo quedaron los pedazos rotos, revelando una verdad tan oscura como la noche más p

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