Arone y Phion son dos países situados uno frente al otro en un mismo continente, rodeado no de agua, sino de un vacío, un acantilado abismal, por el que a nadie se le ocurriría saltar. Arone, al norte, es un imperio que subsiste gracias a las máquinas de vapor y que es bastante más avanzado tecnológicamente hablando que Phion, siendo esta una república cuyas gentes viven sirviéndose de la naturaleza, respetándola y cuidándola por encima de todo.
El contraste de ambos lugares era más claro en la frontera, donde si mirabas a un lado te encontrabas grandes edificaciones, zepelines surcando los cielos y grandes nubes de vapor, y si mirabas al otro se veían torres de cristal acariciando el sol y templos y palacetes de mármol blanco, todo esto decorado con hiedras, árboles y arbustos.
Tras años de malas relaciones entre ambos lugares, Robert, el emperador de Arone decidió declarar finalmente la guerra a sus vecinos, y la responsabilidad de una parte del ejército recae en su hijo menor, Mischa, un joven no muy astuto, con pocas facultades y pésimas dotes de liderazgo, quien no tiene capacidad de planear estrategias o hacer buenas decisiones.
Bella Swan siempre fue un imán para el peligro. Y aquello lo confirma cuando se entera que está embarazada de Edward Cullen, su ex novio vampiro que la abandonó el día después de su cumpleaños.
Buscando respuestas sobre su embarazo llega a New Orleans, atrayendo la atención de un híbrido, el rey Klaus Mikaelson, el híbrido original que queda encantado con ella y lo que lleva en su vientre.