Todavía sigo colgando poemas que escribí hace más de 4 años o así. Las pocas personas que saben que escribo me preguntan por el tema del poema en cuestión: -Joder, qué te ha pasado… -¿Qué me ha pasado de qué? -Lo digo por lo del poema… -Olvídate de los putos poemas, solo son películas tío… -¡Ah coño! -Eso. No muchos entienden que he podido inventarme algo para divertir a mi alma a solas con mi ordenador en mi propia angustia enloquecida. No muchos saben del rollo que me da escribir. No muchos saben la verdad. Pocos entienden de la pasión. Nadie sabe lo mal que me va. Ahora llevo una buena temporada sin hacer nada, no hay pasión en mí. Para mí, eso es no dar palo al agua. No hay mucho que decir, no veo apenas luz. Estoy enterrado vivo en el subsuelo entre el trabajo y la responsabilidad, entre Dostoievsky y La aldea del arce, entre Drácula y el ladrón de Bagdad. Es un triunfo el poder admitir sin saber si será realmente verdad de qué va todo este rollo de la puñetera vida Óscar Malvicio