Advertencia: el contenido que encontrarás a continuación no es apto para todo público. Contiene temática religiosa que podría llegar a considerarse ofensiva y también escenas de violencia. Lees bajo tu propio riesgo. No arruines la lectura de otro por una cuestión personal. La fe, el amor y la devoción a Dios son los valores que me enseñaron. Respeté eso toda mi vida, reprimiendo los instintos biológicos comunes en todo ser humano. Me mantuve fuerte a toda tentación, sabiendo que me convertiría en una pecadora si sucumbía ante mí falta de fuerza. Pero. ¿cómo puedo seguir en el mismo camino sin desviarme? ¿qué probabilidades existen de que mi cuerpo obedezca a mi mente? ¿cómo hacerlo cuando el hilo que me ata no va en una dirección, sino en varias? Merezco el infierno por todos los pecados que cometí y los mandamientos que olvidé. Caí en las garras que ahora se niegan a soltarme o a dejarme avanzar sola. ¿Qué tan fácil puede ser quebrantar la inocencia? Yo lo descubrí de primera mano. Viéndolo en carne propia.
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