Dante no siente amor. Dante mata. Pelirrojas, siempre pelirrojas. Son su debilidad, su patrón, su ritual. Durante años, ha vivido en las sombras, acechando, cortando rosas y silenciándolas con precisión quirúrgica. Pero entonces aparece Vania. No es distinta. Y sin embargo, lo es todo. Debería matarla. Ya la eligió. Ya la sigue. Pero no puede. Algo en ella lo rompe. Lo irrita. Lo inquieta. La desea, pero no de la forma que entiende. No como carne. No como víctima. Quiere poseerla... pero no lastimarla. Y eso lo consume. Vania no sabe que está siendo observada. Y Dante no sabe que, al no matarla, ha empezado a morir él. Una historia de obsesión, oscuridad y una atracción que no debería existir. Porque algunas rosas no se marchitan solas... Algunas mueren cuando alguien se atreve a quererlas.
More details