A veces siento tantas cosas, que me veo envuelta en mis sentimientos y me ahogo. Me ahogo en un mar donde identificarlos significa asumirlos, y asumirlos que me engullan completamente hasta dejarme en un estado de inactividad en el que veo la vida que pasa delante de mis ojos como si no fuese yo la que esta viviéndola.
Tengo claro desde el minuto 0 que escribo esto, a lo que se puede llamar mi historia o un desastre irracional más, que voy a ser una protagonista odiada, una protagonista que es todo lo que odiamos tener en nuestra vida, una persona que nunca queremos que aparezca y nos destroce, pero no os voy a engañar, porque me tocó jugar el papel de la mala, pero las malas también sufrimos, más de lo que podéis imaginar.
Dicen que para colocar a alguien en situación hay que dar muchos datos, así la persona siente que esta sufriéndolo ella misma. Yo la verdad que os contaría mi nombre, el suyo, os daría infinitud de detalles que mi cabeza jamás me va a dejar olvidar nunca, pero no veo necesario profundizar en esos aspectos. Ciñamonos a hechos, a la acción y a la palabra, a la historieta de amor imposible que me destrozó y rompió como persona.
Una entrevista que lo cambia todo.
Una confusión que marca el inicio de una historia equivocada.
Un amor que no debe ser.
Alison es una joven periodista que conoce a la banda Malta cuando debe escribir una nota sobre ellos.
Al final de la entrevista, uno de los integrantes le pide su número para Juan Pablo. Pero en la banda hay dos Juan Pablos: Isaza y Villamil. Alison cree que es para el serio y distante que no dejaba de mirarla... y se lo da.
Tres años después, Alison es la novia del líder de la banda y debe convivir con ellos para escribir el libro que contará su historia.
El problema es que el hombre que ella creyó interesado en aquel primer encuentro es ahora quien parece quererla lejos... además de ser el mejor amigo de su novio, claro.
Y el silencio entre ellos es mucho más peligroso que cualquier confesión.
Una historia sobre amistad, lealtad, música y decisiones.