Cada que la familia Johnson se reúne, Noa se prepara mentalmente para la misma avalancha de preguntas:
"¿Ya encontraste empleo? ¿Ya encontraste piso?"
Y la que más le harta escuchar y que nunca debe faltar:
"¿Y el novio?"
Noa nunca le ha presentado una pareja a su familia. No es porque nunca haya tenido citas; ha tenido millones, y como testigo está su mejor amigo, Aaron Black.
Siempre que la relación va de maravilla, Noa reúne el suficiente valor para hacer la pregunta de oro:
"¿Quieres conocer a mi familia?"
Para ella ya no es una sorpresa que poco después, ya ni siquiera lean sus mensajes.
Cada fin de mes, la familia Johnson se turna para preparar la cena. Y esta vez, será turno de Noa y sus padres.
Todo iría a la perfección, como debería de ser.
Al menos eso pensaba ella.
Lo que no había tomado en cuenta, es que justo esa misma noche era el concierto del artista del año y las calles estarían llenas de autos.
Noa y sus bebidas estarían atascadas durante bastante tiempo en el tráfico, evitando que llegue a tiempo a la cena.
Aunque... los amigos están ahí para cualquier emergencia que tengas, ¿cierto?
Aaron ayudaría a Noa para que regrese sana y salva; llegaría a casa y entregaría las bebidas. Fin del problema.
Sólo que esta vez, la famosa e irritante pregunta que tanto odia que le formulen, tendrá otra respuesta.
Y sin duda, nadie se la esperaba. Ni siquiera Noa.
¿Cuánto esta bien entregarle al otro? ¿Con cuanto alguien se siente satisfecho?
Dinero, fama, éxito..
O tal vez... ¿nuestra propia vida?
Fiorella se perdió por darle todo a Patrick,
Patrick perdio a Fiorrella por quererlo todo..