Hay veces que uno simplemente no puede más. Llegas a un punto en el que no le encuentras sentido a nada, total ¿para qué seguir? Pero entonces llega esa persona que te ilumina, aparece en tu vida por casualidad y te da una razón. Una razón para continuar, para no darte por vencido. Y aunque esa persona no lo sepa, llegó a tu vida para salvarte, para sacarte del pozo hondo en el que te estabas ahogando y enseñarte que sí vale la pena seguir, que aunque tengas ganas de rendirte, tienes que encontrar esa razón para continuar, y en este caso, mi razón fue él. Soy Jessica Brown y os voy a contar mi historia. Mi historia con él.
Asher pensaba que tenía una vida perfecta. Era el mejor en su equipo de hockey, tenía las mejores notas en la universidad y un grupo de amigos que parecían serle fiel.
Pero cuando conoce a Skye, la hermana de uno de sus mejores amigos cree que la chica está loca. Tiene una actitud tan dura que es difícil de romper y suele irritarlo todo el tiempo desde que se ha mudado a vivir con su hermano y él.
Y cuando los chicos del equipo le proponen que no conseguiría conquistar a alguien como Skye, lo ve como un reto que está dispuesto a jugar, una apuesta para conquistar el corazón de alguien como Skye es suficiente para que Asher acepte, pues es demasiado competitivo y no está dispuesto a perder su puesto en el equipo de hockey y pasarse el resto del año en la banca como le han apostado.
Sin embargo, a medida que conoce a Skye, Asher se da cuenta que la chica es todo lo contrario a lo que le ha tratado de demostrar, conquistarla no parece tan complicado como pensaba y el corazón de ella no parece ser el único en juego.